miércoles, 29 de febrero de 2012

Escapar del Purgatorio




Una furia se estaba apoderando de mí. Tenía que salir de ese lugar, esta vez me iría de verdad. Cogí mi chaqueta y preparé mis cosas. En el salón de la primera casa se encontraba toda mi familia disfrutando de la televisión. Eran las 22:00, sin mirar atrás y sin dejar ninguna nota salí con mi equipaje al corredor del segundo piso. Llamé al ascensor.

Salí del portal, estaba lloviendo a cántaros, pero no me importaba. Empecé a correr por la calle Ramón Lluil dejando a mi espalda el Opencor y el Carrer de Serpis, donde se alquilaba la película de los sábados.
Al final me detuve en un parque de la Gran Vía ante la librería París Valencia. Tenía frío, mi mundo se derrumbaba. Dejé en el suelo, cerca del banco donde estaba sentada, mi maleta y mi bolsa de mano.  Escondí mi rostro entre mis manos y dejé que todas las lágrimas que había reprimido salieran de su pequeña jaula. Estuve a sí horas y horas, la gente me miraba, pero no tenían valor para acercarse a mí e ignoraban la situación. Ya eran las dos de la madrugada, la lluvia no había cesado, tenía frío, sueño y hambre. Un joven de la Universidad se acercó y me dijo que confiara en él. Le creí y le acompañe en su apartamento.

Sipnosis



¿Qué harías si tu padre abusara de ti y todas las personas cercanas a ti lo ocultaran?

Esta es la dramática historia de una adolescente de 15 años, Sonia. Su padre abusa sexualmente de ella. Sonia tomará la decisión de escapar de casa en busca de una vida mejor.

viernes, 10 de febrero de 2012

Nueva y feliz vida


Dos años más tarde…


 Querido diario:

El fin de semana que viene me cortaré el pelo, se acerca el verano y me desespera el calor con toda esta mata.

 He conseguido llevar a cabo mi objetivo: que el  cáncer  no me arrebatara la vida. Se acabó, fui yo quien lo venció y no al contrario. Al fin he recuperado mi vieja imagen. Estas vacaciones las pasaré con Jason y su familia en la casa de sus abuelos, en Francia.
Viven en una casa de piedra y madera en pleno campo.

                                                           1.5.2009






Imágenes de Aura de nuevo ingresada

                Las siguientes imágenes ilustran el momento en el que Aura entra y sale del coma.










Dios


Me hallaba  en una especie de laberinto muy luminoso, escuchaba lloros, imploros que pedían que no empeorara, pude apreciar los lloros de Jason suplicando que regresara, que fuera fuerte, suplicaba por que fuera fuerte y no me rindiera. Él me decía que me necesitaba.
Seguí a la luz intentando encontrarlo. A mí alrededor veía imágenes de mi vida pasada, me encontraba muy desconcertada.

Jason rompe con Aura


Ruptura


No le dije a mi madre que los medicamentos no me estaban surtiendo efecto. Si queréis que os diga la verdad, no se por qué cometí esa estupidez, pero sí que estaba segura de que quería continuar con mi vida y no arrebatármela. También estaba segura de que quería aclarar las cosas con Jason.

Un frío y tormentoso jueves de finales de octubre me sentí desfallecer, mis síntomas habían ido empeorando, sentía como si la enfermedad estuviera ganando la batalla, tuve el presentimiento de que ese podía ser el fin de mi existencia.

Arpía intenta seducir a Jason


Complicaciones


Recuerdo en especial un sábado por la noche. Mis padres estaban de viaje, nos quedamos Jason y yo a solas. Alquilamos una comedia romántica e hicimos palomitas. Nos acurrucamos en uno de los sofás y disfrutamos del mutuo calor.  Recuerdo que comenté una escena que me llamó mucho la atención, pues la relación que mantenían los enamorados me recordaba a la que compartía con Jason.
Le pregunté, aunque sabía la respuesta de sobra, si me quería. Me miró con sus magníficos ojos verdes y me contestó que yo era su vida, entonces nos besamos largo y tendido disfrutando de la pasión.

Los amigos de Aura










Primer día en el instituto


Tras un mes de reposo, me preparé para mi primer día de clase en Instituto Sant Paul de los Ángeles. La primera clase que me tocó fue Química, con el profesor Stevens. Como compañeros tuve Sara, Maite, Mauro y Jason. Durante las primeras semanas en el instituto la gente no paraba de echarme ojo, pero de una manera muy indiscreta. Me costó mucho adaptarme, pero una vez conseguí establecerme entre mis compañeros me sentí como una más. A lo largo de mi primer y último semestre en el instituto congenié con James, Jennifer, Carlos, Nacho y Laura. Todos los jueves eran el día de los chicos, ellos se hacían los machos y jugaban partidos de fútbol. Al acabar el partido se iban a la bolera y celebraban lo bien que habían jugado.
  Los viernes mí pandilla y yo  nos íbamos a la casa de Jennifer para cenar y ver una película, su madre cocinaba de miedo. Los viernes era la noche de la película de terror; y los sábados las chicas celebrábamos fiestas de pijamas. Las tardes restantes las pasaba con Jason. 

De vuelta a casa

El presente capitulo de "Algo por lo que luchar" es anterior al Cumpleaños de Aura, es importante que LEAN PRIMERO ESTE CAPÍTULO.




Un mes mas tarde mi madre recogió los resultados de mis analíticas y de mis pruebas, y no me lo pude creer, había mejorado tanto, que ya podía volver a mi casa para, por lo menos, intentar llevar una vida normal. Llamé a Jason para darle las buenas noticias e insistió en acompañarme a mi casa, le dije que mi madre me recogería en media hora y le di mi dirección. Quedamos en vernos en mi casa, yo sabía que, aunque saliera del hospital, no saldría de casa hasta que el doctor lo dijera, pero por lo menos estaría más cómoda.


Todas las tardes, Jason y yo las pasábamos juntos, pero ahora pasábamos menos tardes juntos, pues yo me tenía que habituar a mi antigua vida como estudiante y, para llegar a ello, primero tendría que pasar un periodo de reposo en casa y después habituarme al instituto. Durante las dos primeras semanas de reposo, me visitaron amigas que yo ya no recordaba, pues hacía tres años que perdí el contacto con ellas, y no había sabido nada más de ellas desde entonces.





lunes, 6 de febrero de 2012

El cumpleaños de Aura IMPORTANTE LEER ANTES "DE VUELTA A CASA"


El viernes dieciséis de Abril, celebré mi diecisiete cumpleaños, en el que, aparte de a Jason, invité a todos mis vecinos y antiguos amigos para rehacer mis amistades.

Querido diario:

El cumpleaños ha sido una maravilla, he conocido a bastantes vecinos que estudian en mi futuro instituto. Entre ellos he conocido a Sara, tiene mi edad y es bastante simpática, espero tener una buena amistad con ella. También he conocido a Mauro y a Maite, son mellizos, ellos pasaron por lo mismo que yo, por lo que me comprenden perfectamente. Jason me ha regalado una mochila rosa de Roxi, para cuando comience las clases. Cuando terminó el cumpleaños mi hermana me dio una gran e inesperada sorpresa, ya que vino desde la Universidad de Cambridge para pasar todo el fin de semana conmigo. A la hora de cenar se pasaron mis dos primas Natalie y Natalia, mis dos abuelos y mis tíos, Sophí y Joan. Me alegré de verlos a todos juntos conmigo en una cena sorpresa familiar después de tres años sin verlos.

                                                                                                                                             17.04.2006

Los personajes

A continuación tenéis las primeras imágenes de los personajes, en ésta en concreto vemos a Aura en su cama del hospital apoyada por su madre.

domingo, 5 de febrero de 2012

Confesiones


Las dos semanas siguiente Jason no pudo visitarme, estaba de exámenes. Aunque sea difícil de creer se me pasaron volando con el libro.


Un domingo por la tarde Jason se trajo su portátil y una película sorpresa que trajo del videoclub. Se tumbó junto a mí en la cama, quitó el volumen de su ordenador antes de poner el DVD y me obligó a cerrar los ojos, una vez puso la película activó de nuevo el audio y me dejó abrir de nuevo los ojos. Hace tres días me acabé el libro que me dejó, y hoy él alquiló para ver conmigo Crepúsculo.  Mientras veíamos la película comprendí que yo no quería a Jason como a mi mejor amigo, me había enamorado de él, también comprendí que mi amor platónico jamás me pediría que fuera su pareja, así que decidí no contarle la verdad  acerca de mis sentimientos hacia él.

Un lunes lluvioso de Finales de Febrero, Jason y yo nos quedamos contemplando el paisaje desde la ventana, cuando vi pasar a unas amigas del chico al que yo amaba. En ese momento volví a añorar ser como ellas, Jason se percató de que algo me pasaba y me preguntó.

__Tus amigas son muy guapas__le contesté, él me miró fijamente a los ojos, juntamos nuestros rostros como dos imanes y me dijo con infinita ternura__ya, pero yo no las quiero, Aura, estoy enamorado de ti__.

Más fuerte que nunca



__ Por cierto, ¿tú no deberías estar acostada en la cama?__me preguntó preocupado.

Suspiré, ya me habría gustado hacer el vago en la cama, pero mañana tenía que entregar mis deberes de matemáticas, así que le dije__ por desgracia he de acabar mis deberes de cálculo__los señalé con la mirada, entonces Jason se remango y dijo__ pues pongámonos manos a la obra__intenté comprender aquellas palabras pero no las encontraba sentido ¿para qué iba a malgastar su tiempo teniendo una maravillosa tarde por delante?

__ ¿Qué quieres decir con que “vamos”?__le pregunté marcando las comillas con los dedos. Él pareció quedarse perplejo cuando le hice aquella pregunta.

___Pues, a que cuanto antes acabemos con los deberes más tiempo tendremos para hablar.
Y así pasmos la tarde: haciendo cálculo, charlado, bromeando y riéndonos los dos juntos. A partir de aquel momento Jason dedicó todas sus tardes libres ha pasarlas haciéndome compañía. Cada día que pasaba me sentía con más fuerzas para luchar, para ponerme bien.


Una tarde Jason me sorprendió con una sorpresa, me trajo un regalo, era un libro.

__ La librera me lo aconsejó, dice que está siendo un éxito y que la gente habla muy bien de él. Espero que te guste__le miré conteniendo las lágrimas de la emoción, Jason continuó comentando el libro, lo único que escuché antes de desconectar de lo que me estaba hablando fue que habían hecho una película. Acaricié con ternura la portada del libro, Crepúsculo, así se llamaba él libro. Le di las gracias a Jason. Cuando él se marchó a su casa comencé el libro y quedé hechizada en el mundo de Stefenie Meyer.



Visita inesperada



Un lunes por la tarde ocurrió algo nuevo que rompió la rutina, por primera vez, una enfermera entró una hora antes del momento de cambio de goteros, de la toma de pastillas, etcétera, para entregarme un osito de peluche y una tarjeta. El osito de peluche era de los clásicos vestido de Papá Noel. Cuando ejercías fuerza sobre su pequeña barriguita, el oso te decía te quiero. Me pregunté quién me habría mandado ese regalo, pensé que había sido mi madre, pero cuando leí la tarjeta en la que aparecía ese gato tan adorable supe que me equivocaba, la nota decía así:

Sigue luchando, recuerda la conversación que tuvimos, no te rindas, algún día vencerás al Cáncer.
                                                                       JASON

Chispa de ilusión


Al llegar a la habitación lo primero que hice fue coger el diario y comencé a escribir.

Querido diario:

Hoy, en el hospital Good Samaritan he conocido ha un chico, ¡A UN CHICO!, ¿te lo puedes creer? Es difícil creerlo porque tú sabes amigo mío que desde hace tres años dejé de tener relación con el mundo exterior. No se si volveré a verle, pero no importa, la mañana que me ha ofrecido se lo agradeceré eternamente. Los sentimientos que me ha abierto ese chico son difíciles de explicar y de comprender, quizás me esté sucediendo esto porque no recordaba qué se sentía cuando compartías cosas con un joven de mi  edad. Bueno, ya te seguiré contando.                                                                                                                                               5.2.2006

Cerré el diario y me acosté. Esa noche me sentía algo más contenta por primera vez en tres años.


A la mañana  siguiente, no pude atender a las clases particulares (pagadas por la Seguridad Social). A lo largo del día la cosa no cambió, aunque estaba encerrada en un hospital con goteros, mi mente todavía no se había marchado de aquella sala de espera junto a Jason. Transcurrieron varias semanas y, por fin, conseguí concentrarme en mi corta existencia.

Hospital Good Samaritan



Encuentro con Jason (2)


__¿ Es muy duro?__ me preguntó más tarde, yo sabía a que se refería, baje la mirada ante esa pregunta__no hace falta que me respondas, siento si la pregunta te a molestado.

__No te preocupes__le dije todavía con la mirada en el suelo, suspiré, despegué a la mirada de allí y me enfrenté a la pregunta__Sí, bueno, a veces. Pero al principio fue peor, yo tenía trece años cuando me comunicaron que tenía un tumor cerebral. Al mes siguiente estaba tan mal que me ingresaron en el hospital. Desde entonces no he sabido nada de mis amigas, bueno al principio me visitaban pero verme en ese estado les hacía daño al igual que a mí, así que mi doctor prohibió las visitas hasta unos meses más tarde, pero yo me sentía tan mal, no solo por los síntomas y los efectos de mi tratamiento sino también porque mi autoestima estaba por los suelos, así que decidí que no quería que nadie me visitara, así que estuve un año aislada de todo el mundo social. Ese mismo año en el que comencé a recibir las visitas de mi madre asumí mi enfermedad, así que decidí luchar por vivir y por intentar no olvidar quienes eran mis amigas, la vida que tuve hasta ingresar en el hospital, y, bueno ahora es menos duro, pero hay días en que pienso que acabar con mi vida sería lo mejor. No sabes, ni te puedes hacer una idea, de lo que es intentar luchar cada día con las ganas de escoger la alternativa del suicido, de encontrar una razón por la cual seguir luchando. Aún así logro encontrar pequeñas razones por la cual no perder la esperanza y seguir viviendo.

__ Eres impresionante, nunca he conocido a una persona tan valiente y tan luchadora como tú, Aura__me dijo con sinceridad.

__ Creo que te equivocas, en mi opinión soy una cobarde__le contradije con un tono amargo.

__No, tú eres la que se equivocas, todos los días hay gente egoísta que teniéndolo todo acaban con su vida haciendo sufrir a todos sus seres queridos, a toda la gente que tenían a su alrededor, pero tú que tienes esta angustiosa situación, sin que tú tuvieras elección,  luchas por encontrar razones para sobrevivir. Tú tienes motivos para no querer tu vida, pero aún así luchas por ella, la gente que sale en las noticias todos los días porque se ha quitado la vida sin ninguna razón buena para cometer ese delito. Son unos cobardes, tú eres muy valiente, Aura.__me dijo Jason con una intensa mirada. Mi madre, que se había empapado de toda la conversación, supo que en el corazón de Jason y en el mío la conversación que él y yo habíamos tenido dejaría su marca.

Una enfermera me nombró para mi turno para las pruebas. Antes de salir de la sala Jason me llamó__Aura, ¿en qué hospital estás?__.

—En el Hospital General— .

Encuentro con Jason


Cuando me quedé sola comencé a escribir en mi diario:

Querido diario:

Hoy mi madre me ha visitado y ahora siento un vacío sin ella, la echo de menos al igual que a mi anterior vida.

                                                                                                                 4.2.2006




 
Hoy estaba muy nerviosa, pues era jueves y me encaminaba al hospital Good Samaritan para hacerme unas pruebas, pero sobretodo estaba nerviosa porque iba a salir a la calle. Al salir del hospital mi madre me esperaba en el coche.

Al entrar en la sala de espera del hospital Good Samaritan no pude parar de echarle ojo a un muchacho no más mayor que yo. Pude apreciar que él también me miraba, esta situación consiguió que se me escaparan varias risitas tontas, él también se reía. Mi madre se levantó para traer para las dos unas botellas de agua. El juego de miraditas que iniciamos el muchacho y yo se transformó en un lenguaje de señas. Al final él interrumpió nuestro juego para levantarse y acercarse a mí.

__Hola, creo que estamos jugando a un juego de críos, soy Jason__en mi vida me había sentido tan cortada, no sabía que decirle, se notaba que había perdido todas las habilidades sociales, cosa que era normal ya que esta era la primera vez que me relacionaba con alguien que no fuera mi médico, una enfermera o mi madre en tres años.

__ ¿Cómo te llamas ?__ roja como un tomate, así estaba yo, mi corazón se aceleró, ¿Cómo me llamaba?, no podía responderle porque si lo hacía parecería una estúpida ya que tartamudearía.

__¿ qué te pasa, es que te a mordido la lengua un gato?_ me puse todavía más roja de lo que estaba, pero ahora por lo menos sabía que no tartamudearía__ Me llamo Aura_ fue lo máximo que logré decir. No podía mirarle a la cara, así que bajé la mirada al suelo y empecé a contar cuadraditos, sentía como su mirada me evaluaba, después de un largo silencio él me preguntó:

__ ¿Qué es lo que estas haciendo aquí?__entonces me dedicó una sonrisa chula, pero amable__ me he de hacer unas pruebas y inscribirme para las sesiones de terapia y rehabilitación__le contesté con naturalidad.

__ ¿Para qué?__me preguntó entonces.
__ ¿No te has dado cuenta?___ él se puso rojo, seguramente estar en esta situación lo incomodaba, a lo mejor porque nunca ante había conocido a alguien con cáncer o porque pensaba que él mismo había metido la pata con esa pregunta y creía que me había molestado. Para romper el hielo me reí y le dije con naturalidad__ tranquilo, no te cortes, ya lo tengo todo asumido __ él se unió tímidamente a mis risas, sin saber muy bien como reaccionar, y comenzó a preguntarme acerca de mis gustos. Cuando mi madre llegó de la cafetería, para no interrumpirnos, con disimulo se sentó al final de la sala. Se lo agradecí, me caía genial Jason.

Hospital General de Los Ángeles

He aquí el hospital en el que Aura ha tenido que pasar la adolescencia luchando por sobrevivir:



                                                                           


Algo por lo que luchar


Como otras tantas veces me senté junto a la ventana, anhelando aquellos días en el que el sol para mí lucía espléndidamente y el aire acariciaba lo que en su día fue un bello rostro. Desde mi ventana se podía apreciar un instituto rodeado de varios edificios . Empezaba a preguntarme si merecía la pena vivir y  seguir luchando. Cada vez me quedaban menos fuerzas a causa de la medicación y estaba calva. Ya no me acordaba de lo que era tener una vida normal, sin tubos, goteros ni pastillas. Si salía de ésta, estudiaría medicina y más tarde periodismo.

Echaba en falta mi instituto, a mis amigos, familiares y profesores. Deseaba sentirme con fuerza para hacer excursiones y practicar deportes, sobre todo natación y acrosport. Recordaba la gran bailarina de ballet en la que me había convertido y me preguntaba si todo lo que había vivido antes de sufrir mi enfermedad había sido solo un hermoso sueño…no, no podía rendirme tan fácilmente,
¡CON LOS SUEÑOS QUE AÚN TENÍA POR CUMPLIR!

No podía pensar en ello, miré el reloj que me regaló mi hermana, eran las tres de la tarde, una de las peores horas del día a día, porque era el momento de la medicación, estaba tan harta…

Llamaron a la puerta__Pase__ contesté con voz monótona esperando como siempre a la enfermera. Pero no esperaba encontrarme con la persona que entró por la puerta, eufórica y encantada la saludé

__ ¡MAMÁ!__exclamé presa de la emoción aún sin poder creérmelo

__ ¡qué alegría volver a verte!__.Pasaron tres segundos, que a mí me parecieron eternos, evaluándonos con la mirada, luego ella me preguntó

__¿ qué tal te encuentras Aura?, Te veo demasiado delgada…__la veía muy triste y preocupada, cuando la miraba a sus ojos me daba cuenta de que ella pensaba que yo no saldría de esta, aún así yo intentaba despreocuparla

__ La medicación me hace vomitar algunas veces y también me quita el apetito, pero voy mejorando__en realidad yo no pensaba que hubiese mejora y mi madre también lo sabía porque me conocía y sabía que la estaba mintiendo. Mi madre era delgada, de estatura mediana, su pelo era de un marrón chocolate y rizado. Ahora ella lo lucía corto porque le parecía más cómodo. Solía vestir siempre con vaqueros y camisetas o suéteres de tonos oscuros. Desde que me puse enferma no la volvía a ver sonreír, y a mí eso me entristecía, ya que no podía hacer nada al respecto.

Sacó de su bolso un nuevo diario para poder desahogarme cuando lo necesitara y un teléfono móvil por si necesitaba cualquier cosa. A continuación sacó de una bolsa de Prepuetuna una manta, que había hecho ella misma, para cuando tuviese frío. En  ese momento entró una enfermera para examinarme, ver cómo iban los goteros y darme la  medicación. Para cuando la enfermera hubo acabado mi madre ya se había marchado. La enfermera me dio la fecha en la  tendría que ir al hospital Good Samaritan para hacerme unas analíticas.

Sipnosis



Esta es la historia de Aura, una joven que sufre un importante tumor cerebral. Aunque ya no le ve significado a su vida no se rinde, tiene claro que el cáncer no le va a arrebatar su vida.