Recuerdo en especial un sábado por la noche. Mis padres
estaban de viaje, nos quedamos Jason y yo a solas. Alquilamos una comedia
romántica e hicimos palomitas. Nos acurrucamos en uno de los sofás y
disfrutamos del mutuo calor. Recuerdo
que comenté una escena que me llamó mucho la atención, pues la relación que
mantenían los enamorados me recordaba a la que compartía con Jason.
Le pregunté, aunque sabía la respuesta de sobra, si me
quería. Me miró con sus magníficos ojos verdes y me contestó que yo era su vida, entonces nos besamos largo y tendido disfrutando de la pasión.
Pero en todas las
relaciones siempre hay una arpía cazadora, y esa era Jane. Al parecer fue el
gran amor de Jason en su infancia, a su padre le ofrecieron un puesto en New
York y ahora habían regresado. ¿Sabéis como supe que ella quería arrebatarme a Jason?
Ocurrió en la tarde en la que Jason me la presentó, estuvo muy maja conmigo,
pero en el momento en el Jason nos dejó a solas ella me prometió que él
volvería a ser de ella. Ante sus palabras me quedé a cuadros, y lo peor de todo
es que yo tenía todas las de perder, no mostraba un aspecto sano gracias a los medicamentos y no tenía la figura sexi que poseía ella. Aún así, si ella quería
guerra la tendría.
Pero sin yo darme
cuenta, al mes él comenzó a estar frío, dejó de venir por las tardes para
estar conmigo y ayudarme con los deberes, ya no me miraba como antes, y encima,
la petarda de Jane no paraba de comerle la cabeza. Empecé a pensar que para él era una carga el tener como novia a alguien que lucha contra un tumor cerebral.
Comencé a sentirme insegura, los mareos y los dolores regresaron con más fuerza
que nunca y parecía que los fármacos no servían.
Todo esto me lo
fui tragando durante un mes hasta que al final me rendí. Sabía que dependía de
Jason, él era mi apoyo, quien me devolvió la ilusión por la vida, fue quien me
enseñó que no era débil por ser una enferma de cáncer, al contrario luchar
contra él me había fortalecido.
Pero nada de esto
me servía sin su apoyo y su amor. Retorné de la noche a la mañana devuelta a la
oscura y fría cueva, regresé a mi soledad.
Sabía que este
desengaño me iba a arrastrar a la depresión que temía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario