domingo, 5 de febrero de 2012

Más fuerte que nunca



__ Por cierto, ¿tú no deberías estar acostada en la cama?__me preguntó preocupado.

Suspiré, ya me habría gustado hacer el vago en la cama, pero mañana tenía que entregar mis deberes de matemáticas, así que le dije__ por desgracia he de acabar mis deberes de cálculo__los señalé con la mirada, entonces Jason se remango y dijo__ pues pongámonos manos a la obra__intenté comprender aquellas palabras pero no las encontraba sentido ¿para qué iba a malgastar su tiempo teniendo una maravillosa tarde por delante?

__ ¿Qué quieres decir con que “vamos”?__le pregunté marcando las comillas con los dedos. Él pareció quedarse perplejo cuando le hice aquella pregunta.

___Pues, a que cuanto antes acabemos con los deberes más tiempo tendremos para hablar.
Y así pasmos la tarde: haciendo cálculo, charlado, bromeando y riéndonos los dos juntos. A partir de aquel momento Jason dedicó todas sus tardes libres ha pasarlas haciéndome compañía. Cada día que pasaba me sentía con más fuerzas para luchar, para ponerme bien.


Una tarde Jason me sorprendió con una sorpresa, me trajo un regalo, era un libro.

__ La librera me lo aconsejó, dice que está siendo un éxito y que la gente habla muy bien de él. Espero que te guste__le miré conteniendo las lágrimas de la emoción, Jason continuó comentando el libro, lo único que escuché antes de desconectar de lo que me estaba hablando fue que habían hecho una película. Acaricié con ternura la portada del libro, Crepúsculo, así se llamaba él libro. Le di las gracias a Jason. Cuando él se marchó a su casa comencé el libro y quedé hechizada en el mundo de Stefenie Meyer.



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