Un lunes por la tarde ocurrió algo nuevo que rompió la rutina,
por primera vez, una enfermera entró una hora antes del momento de cambio de
goteros, de la toma de pastillas, etcétera, para entregarme un osito de peluche
y una tarjeta. El osito de peluche era de los clásicos vestido de Papá Noel. Cuando
ejercías fuerza sobre su pequeña barriguita, el oso te decía te quiero. Me
pregunté quién me habría mandado ese regalo, pensé que había sido mi madre,
pero cuando leí la tarjeta en la que aparecía ese gato tan adorable supe que me
equivocaba, la nota decía así:
Sigue luchando,
recuerda la conversación que tuvimos, no te rindas, algún día vencerás al
Cáncer.
No pude evitar que apareciera una sonrisa en mi
insignificante rostro, ya demasiado cansado. Todavía no me lo podía creer ¡ERA
DE JASON! Supe que esas pequeñas palabras no las podría olvidar jamás, ese
chico había implantado en mi interior una semilla, que unas veces me devoraba a
más no poder y otras veces me ayudaba a sentirme mejor ¿qué clase de truco era
ese? saber, lo que se dice saber, no lo sabía, pero lo pensaba averiguar.
Un mes más tarde Jason vino a verme. Todo ocurrió de la
siguiente forma: Yo me encontraba frustrada porque no conseguía averiguar en
qué cálculo había fallado al resolver aquel malvado operario de raíces
cuadras. Cuando Jason llamó a mi puerta, claro que ¿yo cómo iba a saber qué era
él?, estaba de mal humor y pensaba que él sera mi madre, así que contesté con
desgana__pasa__. No se como se lo tomó pero él, respondió a mi tono
__si no estás de humor hoy puedo venir en otro momento__.
El corazón me iba a mil y comencé a sudar a lo bestia al
escuchar aquella deliciosa voz tan melódica. No podía dejarle marchar, tras
unos segundos en los que no pude responder y que me quedé petrificada, le invité a
pasar con una simpática sonrisa. Él me miró fijamente a mis legañosos ojos,
sentía como me estaba poniendo roja y supe
que si no baja la mirada se daría cuenta
de lo que sentía hacia él. Luego Jason desvió su mirada para evaluar mi cutre
dormitorio de hospital. Me fijé en sus gestos y supe que él estaba nervioso, no
sabía que decir ni como dirigirse a mí.
Supongo que para romper el hielo, él comentó__bonita
decoración, es un lugar acogedor. Comencé a reírme junto a mi invitado, me sentía
tan bien cuando estaba cerca de aquel chico… Con Jason me sentía como una chica
normal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario