domingo, 5 de febrero de 2012

Chispa de ilusión


Al llegar a la habitación lo primero que hice fue coger el diario y comencé a escribir.

Querido diario:

Hoy, en el hospital Good Samaritan he conocido ha un chico, ¡A UN CHICO!, ¿te lo puedes creer? Es difícil creerlo porque tú sabes amigo mío que desde hace tres años dejé de tener relación con el mundo exterior. No se si volveré a verle, pero no importa, la mañana que me ha ofrecido se lo agradeceré eternamente. Los sentimientos que me ha abierto ese chico son difíciles de explicar y de comprender, quizás me esté sucediendo esto porque no recordaba qué se sentía cuando compartías cosas con un joven de mi  edad. Bueno, ya te seguiré contando.                                                                                                                                               5.2.2006

Cerré el diario y me acosté. Esa noche me sentía algo más contenta por primera vez en tres años.


A la mañana  siguiente, no pude atender a las clases particulares (pagadas por la Seguridad Social). A lo largo del día la cosa no cambió, aunque estaba encerrada en un hospital con goteros, mi mente todavía no se había marchado de aquella sala de espera junto a Jason. Transcurrieron varias semanas y, por fin, conseguí concentrarme en mi corta existencia.

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